
Malvasia delle Lipari DOC Passito Formato: 6 Botellas x 500 ml Nuestra Malvasia delle Lipari DOC Passito tiene un hermoso color ámbar con vivos destellos de sol, brillante y transparente, excelente consistencia con ricos arcos ajustados y pesados. Nariz ejemplar, imponente y educada, amplia y de gran fineza con notas de fruta de higos secos, dátiles, melocotón maduro, miel y especias dulces. Boca marcada por una suavidad aterciopelada, dulce, pero no empalagosa, sostenida por una gran salinidad. Características: Alc.: 13% Variedad de uva: Malvasia delle Lipari 95%, Corinto Nero 5% Cultivo: en Espaldera Cosecha: Tardía y secado en “Cannizzi” durante 15/20 días Vinificación: Contacto con la piel y vinificación a temperatura controlada Maduración: Tanques termocontrolados Afinamiento: 6 meses en botella Maridaje: Excelente con dulces a base de masa de almendra, cassata siciliana, repostería pequeña, pero también con pecorino picante con miel de naranja. La Malvasia: Hacia mediados del siglo XIX, un francés de gustos refinados como Alessandro Dumas padre, en viaje a las islas Eólicas, escribía: “se trajo una botella de Malvasia delle Lipari; fue el vino más excepcional que he probado en mi vida”. Otros hombres ilustres se sintieron cautivados y otros lo definieron néctar de los dioses, pero en 1788 había sido un científico, Lazzaro Spallanzani, uno de los fundadores de la biología moderna, quien relató cómo se hace la malvasia: “no se separa esta uva de la vid hasta que esté en perfecta madurez, lo que se conoce por el hermoso color dorado y el dulcísimo sabor que toma. Los racimos cosechados, primero liberados de granos podridos o dañados, se dejan al sol extendidos sobre esteras de cañas palustres, durante ocho o diez días, y también más, hasta que se sequen. Luego se colocan sobre una mesa de piedra, rodeada de muros, de dos pies de altura cada uno, y entonces los racimos se comprimen, aplastándolos primero con una piedra atada al extremo de una pequeña viga, luego con los pies descalzos, hasta que todo el jugo sea exprimido… De allí se trasvasan a barricas para fermentar, hasta que depurado esté perfectamente apto para beber; lo que ocurre en el siguiente mes de enero.” Las técnicas de producción se han perfeccionado, pero el proceso es muy similar al descrito por Spallanzani hace dos siglos. El nombre Malvasia es una deformación veneciana de Monembasia, localidad del Peloponeso, que fue colonia de la Serenísima. En el siglo XVI en Venecia se llamaban malvasías a los vinos de procedencia griega y malvasías eran las tabernas de la ciudad lagunar donde se vendían. Según una cierta interpretación de los escritos de Diodoro Sículo, la presencia de la uva Malvasia en las Eólicas data del siglo I antes de Cristo. Según estudios recientes, los primeros esquejes de Malvasia se plantaron en las Eólicas, en Capo Gramignazzi (Salina), a finales del siglo XVI. Hauner: La Historia desde 1968 Carlo Hauner, bresciano de origen bohemio trasladado a las Eólicas, fue el creador de la empresa agrícola que lleva su nombre. De joven era pintor y, aún sin cumplir veinte años, expuso en la Bienal de Venecia. En sus años de madurez, logró importantes éxitos a nivel internacional como diseñador. La pasión por la enología puede verse como el último desafío de una vida intensa y llena de intereses. Llega a las islas Eólicas por primera vez en 1963, cuando el turismo comenzaba a dar tímidos pasos. Después de algunas vacaciones de verano (cada año más largas), en los años setenta se muda a Salina. Siempre inquieto y curioso, se siente atraído por el cultivo de la Malvasia, la uva que los campesinos locales cosechan a mediados de septiembre y secan al sol durante un par de semanas. Según el método tradicional, durante el día la uva se expone al aire libre sobre estantes y se recoge al atardecer. Hauner así aprende las técnicas locales de vinificación y las integra con el estudio de textos antiguos y modernos. Cuando decide que el conocimiento adquirido y su creatividad pueden contribuir a un vino que en el pasado fue célebre como “néctar de los dioses”, busca parcelas de terreno que habían quedado en desuso debido a la fuerte emigración que había llevado a miles de eolianos a Australia y las Américas. Logra reunir unos veinte hectáreas que limpia, restaura a los antiguos terrazas y hace revivir como viñedos. Introduce algunas innovaciones: seca la uva en la vid y experimenta técnicas de enfriamiento durante la fermentación. Pequeñas revoluciones que fascinan a los expertos, empezando por Veronelli, y que llevan la Malvasia de Hauner a las mesas de prestigiados restaurantes, primero en Italia y luego en Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón y otros países. La nueva bodega de Hauner se construye en los años ochenta en Lingua, la encantadora aldea de Santa Marina Salina. El edificio, construido en estilo eoliano, cuenta con un moderno sistema de refrigeración y barricas de acero que acompañan a las de madera para la crianza, con una capacidad total de 1.200 hectolitros. La inauguración de la nueva bodega coincide con el creciente interés que la renacida Malvasia despierta entre críticos, periodistas, equipos de televisión, enólogos, productores y simples amantes de vinos de clase. Las visitas a la bodega y al “personaje Carlo Hauner” son cada vez más frecuentes y contribuyen a difundir en el mundo la fama del archipiélago eoliano y del prestigioso vino que allí se produce. Y es en esos años que la empresa añade a la Malvasia el Salina Bianco, el Salina Rosso (vinos de mesa de grado medio) y el Antonello, un producto de gran linaje envejecido en barrica. Tras la muerte de Carlo Hauner, ocurrida en febrero de 1996, la empresa es conducida con energía por el hijo Carlo Junior con la valiosa colaboración de su esposa Cristina y de sus hijos Andrea y Michele. Hoy se producen alrededor de 50.000 botellas de Malvasia, divididas en dos versiones, la natural y la pasificada. La empresa también produce alcaparras, esos sabrosos botones que el inventor de esta gloriosa empresa etiquetó por primera vez con la designación “Alcaparras de Salina”. En las etiquetas, tanto de las alcaparras como de los vinos, encontramos las formas y los colores que tanto amó su creador: la arquitectura eoliana, los colores de la vegetación de Salina (definida Isla Verde por todos los folletos turísticos), los rojos y naranjas de la luna y el alba, el negro del volcán, el azul del mar. Son reproducciones de sus cuadros. ¡Compra en nuestro sitio www.emporiosicilia.it nuestra Malvasia delle Lipari DOC Passito, directamente en tu hogar con unos pocos clics!
Precio IVA incluido
Malvasia delle Lipari DOC Passito Formato: 6 Botellas x 500 ml Nuestra Malvasia delle Lipari DOC Passito tiene un hermoso color ámbar con vivos destellos de sol, brillante y transparente, excelente consistencia con ricos arcos ajustados y pesados. Nariz ejemplar, imponente y educada, amplia y de gran fineza con notas de fruta de higos secos, dátiles, melocotón maduro, miel y especias dulces. Boca marcada por una suavidad aterciopelada, dulce, pero no empalagosa, sostenida por una gran salinidad. Características: Alc.: 13% Variedad de uva: Malvasia delle Lipari 95%, Corinto Nero 5% Cultivo: en Espaldera Cosecha: Tardía y secado en “Cannizzi” durante 15/20 días Vinificación: Contacto con la piel y vinificación a temperatura controlada Maduración: Tanques termocontrolados Afinamiento: 6 meses en botella Maridaje: Excelente con dulces a base de masa de almendra, cassata siciliana, repostería pequeña, pero también con pecorino picante con miel de naranja. La Malvasia: Hacia mediados del siglo XIX, un francés de gustos refinados como Alessandro Dumas padre, en viaje a las islas Eólicas, escribía: “se trajo una botella de Malvasia delle Lipari; fue el vino más excepcional que he probado en mi vida”. Otros hombres ilustres se sintieron cautivados y otros lo definieron néctar de los dioses, pero en 1788 había sido un científico, Lazzaro Spallanzani, uno de los fundadores de la biología moderna, quien relató cómo se hace la malvasia: “no se separa esta uva de la vid hasta que esté en perfecta madurez, lo que se conoce por el hermoso color dorado y el dulcísimo sabor que toma. Los racimos cosechados, primero liberados de granos podridos o dañados, se dejan al sol extendidos sobre esteras de cañas palustres, durante ocho o diez días, y también más, hasta que se sequen. Luego se colocan sobre una mesa de piedra, rodeada de muros, de dos pies de altura cada uno, y entonces los racimos se comprimen, aplastándolos primero con una piedra atada al extremo de una pequeña viga, luego con los pies descalzos, hasta que todo el jugo sea exprimido… De allí se trasvasan a barricas para fermentar, hasta que depurado esté perfectamente apto para beber; lo que ocurre en el siguiente mes de enero.” Las técnicas de producción se han perfeccionado, pero el proceso es muy similar al descrito por Spallanzani hace dos siglos. El nombre Malvasia es una deformación veneciana de Monembasia, localidad del Peloponeso, que fue colonia de la Serenísima. En el siglo XVI en Venecia se llamaban malvasías a los vinos de procedencia griega y malvasías eran las tabernas de la ciudad lagunar donde se vendían. Según una cierta interpretación de los escritos de Diodoro Sículo, la presencia de la uva Malvasia en las Eólicas data del siglo I antes de Cristo. Según estudios recientes, los primeros esquejes de Malvasia se plantaron en las Eólicas, en Capo Gramignazzi (Salina), a finales del siglo XVI. Hauner: La Historia desde 1968 Carlo Hauner, bresciano de origen bohemio trasladado a las Eólicas, fue el creador de la empresa agrícola que lleva su nombre. De joven era pintor y, aún sin cumplir veinte años, expuso en la Bienal de Venecia. En sus años de madurez, logró importantes éxitos a nivel internacional como diseñador. La pasión por la enología puede verse como el último desafío de una vida intensa y llena de intereses. Llega a las islas Eólicas por primera vez en 1963, cuando el turismo comenzaba a dar tímidos pasos. Después de algunas vacaciones de verano (cada año más largas), en los años setenta se muda a Salina. Siempre inquieto y curioso, se siente atraído por el cultivo de la Malvasia, la uva que los campesinos locales cosechan a mediados de septiembre y secan al sol durante un par de semanas. Según el método tradicional, durante el día la uva se expone al aire libre sobre estantes y se recoge al atardecer. Hauner así aprende las técnicas locales de vinificación y las integra con el estudio de textos antiguos y modernos. Cuando decide que el conocimiento adquirido y su creatividad pueden contribuir a un vino que en el pasado fue célebre como “néctar de los dioses”, busca parcelas de terreno que habían quedado en desuso debido a la fuerte emigración que había llevado a miles de eolianos a Australia y las Américas. Logra reunir unos veinte hectáreas que limpia, restaura a los antiguos terrazas y hace revivir como viñedos. Introduce algunas innovaciones: seca la uva en la vid y experimenta técnicas de enfriamiento durante la fermentación. Pequeñas revoluciones que fascinan a los expertos, empezando por Veronelli, y que llevan la Malvasia de Hauner a las mesas de prestigiados restaurantes, primero en Italia y luego en Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón y otros países. La nueva bodega de Hauner se construye en los años ochenta en Lingua, la encantadora aldea de Santa Marina Salina. El edificio, construido en estilo eoliano, cuenta con un moderno sistema de refrigeración y barricas de acero que acompañan a las de madera para la crianza, con una capacidad total de 1.200 hectolitros. La inauguración de la nueva bodega coincide con el creciente interés que la renacida Malvasia despierta entre críticos, periodistas, equipos de televisión, enólogos, productores y simples amantes de vinos de clase. Las visitas a la bodega y al “personaje Carlo Hauner” son cada vez más frecuentes y contribuyen a difundir en el mundo la fama del archipiélago eoliano y del prestigioso vino que allí se produce. Y es en esos años que la empresa añade a la Malvasia el Salina Bianco, el Salina Rosso (vinos de mesa de grado medio) y el Antonello, un producto de gran linaje envejecido en barrica. Tras la muerte de Carlo Hauner, ocurrida en febrero de 1996, la empresa es conducida con energía por el hijo Carlo Junior con la valiosa colaboración de su esposa Cristina y de sus hijos Andrea y Michele. Hoy se producen alrededor de 50.000 botellas de Malvasia, divididas en dos versiones, la natural y la pasificada. La empresa también produce alcaparras, esos sabrosos botones que el inventor de esta gloriosa empresa etiquetó por primera vez con la designación “Alcaparras de Salina”. En las etiquetas, tanto de las alcaparras como de los vinos, encontramos las formas y los colores que tanto amó su creador: la arquitectura eoliana, los colores de la vegetación de Salina (definida Isla Verde por todos los folletos turísticos), los rojos y naranjas de la luna y el alba, el negro del volcán, el azul del mar. Son reproducciones de sus cuadros. ¡Compra en nuestro sitio www.emporiosicilia.it nuestra Malvasia delle Lipari DOC Passito, directamente en tu hogar con unos pocos clics!